Luis Barragán, de México para el mundo

“La función de la arquitectura debe resolver el problema material sin olvidarse de las necesidades espirituales del hombre.”  -L.B.

El ciclo pasado dicté un curso compartido con el arquitecto Manuel Flores y fue él quien me habló mucho de las obras de Barragán y su conexión con el paisaje. Ingeniero y arquitecto nacido en Guadalajara, Barragán viajó a Europa durante sus estudios y se dejó influenciar por los jardines de Ferdinand Bac, los patios y diseños de la ciudad de Granada y posteriormente, por la estética limpia en la arquitectura de Le Corbusier.

Durante la década de los 40, empezó a diseñar diversas casas en Los Jardines del Pedregal en la ciudad de México DF y construyó su casa, actualmente Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Los siguientes años desarrolló proyectos como la Casa Gálvez, la Capilla Tlalpan, las Torres de Satélite, Los Clubes (que incluye San Cristóbal y la Fuente de los Amantes) y El Bebedero, una de sus obras paisajísticas más reconocidas por el juego de sombras que generan los eucaliptos sobre sus muros. Entrando a la década de los 70, Barragán ya era reconocido mundialmente y fue en estos años que creó la Casa Gilardi, donde utiliza un árbol de Jacarandá como elemento central que contrasta y proyecta una sombra sobre su entorno. Finalmente, en 1980, gana el Premio Pritzker en arquitectura.

A continuación hay una serie de imágenes que proyectan la forma, color y el paisaje dentro de la mente de este artista. Para conocer mayor información sobre sus obras y vida, les recomiendo esta página: Fundación Barragán.

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