¿Qué pasó con las plantas nativas de Lima?

Cuando estaba en la universidad recuerdo haber consultado el libro de Augusto Weberbauer para conocer las plantas que ya existían en el Perú antes del s.XX. Si bien ya habían pasado alrededor de cuatro siglos de conquista y de intercambios entre el nuevo y viejo mundo, este libro es uno de los pocos a los que los peruanos podemos recurrir para conocer nuestras plantas nativas.

Antonio Raimondi se enamoró del Perú y además de investigar y registrar información sobre nuestras culturas y recursos naturales, realizó unas acuarelas maravillosas que incluyen las especies de plantas más resaltantes de los valles y lomas costeras, los Andes y la selva peruana. Dos acuarelistas, Dumontel y Garnier, colaboraron y continuaron con el herbario, incluso tras su muerte.

Lo que llama la atención al ver estas especies es que pocas han sido utilizadas y promovidas en los espacios urbanos. Hemos preferido introducir especies de otras regiones del mundo en vez de mantener nuestras plantas nativas. Un caso ejemplar es el Amancay (Ismene Amancaes), flor de la ciudad de Lima, que crecía en abundancia por las lomas cerca del Rímac (Pampa de Amancaes). Esta planta es tan emblemática que le dio nombre a la fiesta criolla celebrada todos los 24 de junio. Debido al crecimiento urbano expansivo, el Amancay se ha retraído a pocos espacios e inclusive desaparecido en ciertas zonas. Es actualmente una especie en extinción y protegida en el Santuario del Amancay en Pachacamac.

Así como el Amancay, muchas de estas plantas de costa se pueden observar solo en áreas protegidas como Las Lomas de Lachay en Chancay o Las Lomas de Lúcumo en Pachacamac. Es cierto que algunas especies son endémicas al clima de loma y por ello aparecen solo en la temporada de invierno pero esto no quita que puedan mantenerse a lo largo del año en nuestra costa.

El problema para el limeño que sí quiere plantar especies nativas es que éstas  no suelen ser comerciales y son difíciles de encontrar a la venta. Considero que es de suma importancia encontrar un equilibrio entre las plantas introducidas y las nativas pues sino corremos el riesgo de extinguir nuestra herencia.

A continuación se presentan unas acuarelas de Raimondi, Dumontel y Garnier (del libro Flora perpetua: arte y ciencia botánica de Antonio Raimondi, 2010), donde se pueden apreciar algunas pocas especies que vemos hoy en las calles de Lima como Lantana, begonias, heliotropos, geranios, palto y la papaya. Esperemos que los viveros, cada vez más, vendan especies nativas pero para ello, nosotros como peruanos debemos valorarlas, cuidarlas y generar una demanda.

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