Isamu Noguchi

Nuevamente estamos frente a un artista, en este caso escultor, que dedicó gran parte de su vida al diseño de jardines. Con una hoja de vida tan dinámica como la de Burle Marx, Noguchi creó piezas de cerámica, de iluminación, muebles, diseños arquitectónicos, parques para niños, escenarios y vestuarios teatrales, y una serie de esculturas de mármol, acero, bronce, madera, granito, basalto, juegos de agua, entre otros materiales.

Isamu Noguchi

Hijo de un poeta japonés y una americana, este artista vivió y viajó desde temprana edad por todo el mundo. Nació en Los Angeles en 1904, pasó su infancia en Japón, estudió medicina unos años en la Universidad de Columbia en Nueva York y finalmente optó por convertirse en un escultor bajo la influencia de Onorio Ruotolo, un poeta y escultor italiano que fundó la Escuela de Arte Leonardo Da Vinci en el Lower East Side de Manhattan. Después de unos años viajó becado a Paris y trabajó en el estudio de Constantin Brancusi, donde además conoció a Alberto Giacometti y Alexander Calder. Fue después de esta experiencia que sus trabajos en espacios públicos comenzaron a surgir y adquirir reconocimiento.

Noguchi vivió en Nueva York pero constantemente viajaba a Japón, China, Europa y México. Si bien tenía grandes influencias del surrealismo de la época, su arte fue modificándose de acuerdo al contexto histórico, mayormente debido a la Segunda Guerra Mundial y a los problemas políticos entre Estados Unidos y Japón. Asimismo, mezclaba el arte moderno con técnicas antiguas (por ejemplo griegas o japonesas) que fue recogiendo en sus viajes. El resultado fue un arte abstracto orgánico, que se manifestaba mayormente en espacios públicos, incluyendo jardines.noguchi-quote

Si quieren conocer más sobre este artista y diseñador de jardines, les recomiendo visitar la siguiente página: The Noguchi Museum. Aquí los dejo con algunas imágenes de él y sus obras:

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Roberto Burle Marx

Burle Marx. Jamás había escuchado ese nombre. Y vaya hombre: pintor, arquitecto, ceramista, diseñador, paisajista, cocinero, cantante, actor, explorador, ecologista, naturalista, y la lista puede seguir. De padre alemán y madre brasileña, este genio tuvo su punto de quiebre en Alemania, donde se introdujo al mundo del arte plástico y de la botánica. Tras regresar a Brasil, su fascinación por las plantas lo llevó a investigar más sobre especies nativas, y pronto, Lucio Costa, uno de los arquitectos detrás de la ciudad de Brasilia, lo contrató para diseñar los jardines de una residencia en Rio de Janeiro.

Los diseños de Burle Marx tienen ciertas características que lo diferencian del resto de paisajistas. Por ejemplo, utiliza macizos con un gran número de individuos de la misma especie, siguiendo una morfología que predomina en su arte abstracto (mosaicos de geometría libre), influenciado por Arp y Miró. En cuanto a la selección de plantas, prefiere trabajar con diferentes texturas y colores de follaje y reduce el uso de flores. En general, trata de imitar la naturaleza amazónica y promover el uso de especies autóctonas.

La primera vez que vi un jardín de Roberto Burle Marx fue en  Belo Horizonte. El primer día que pasé por esta ciudad tuve la suerte de hacer un recorrido con mi amiga Jane por la Pampulha, una laguna artificial que se construyó en la década de los 40, bajo el gobierno del alcalde y posteriormente presidente, Juscelino Kubitschek. Oscar Niemeyer estuvo detrás el diseño de diversos edificios que lo rodean, tal como el Museo de Arte (MAP), la iglesia de San Francisco de Asis y la Casa de Baile. Todos los jardines de la laguna estuvieron diseñados por el maestro Burle Marx y es impactante ver el orden y la combinación perfecta de plantas en cada uno de los rincones de este espacio público.

Unos días después de mi primer encuentro con un jardín burlemarxino, visité el Instituto de Arte Contemporáneo y Jardín Botánico de Inhotim en las afueras de Belo Horizonte. Recorrer este centro a pie requiere más de un día pues uno se entretiene tanto con el arte plástico como con la naturaleza diseñada en alrededor de 97 hectáreas. Si bien los jardines de este museo fueron influenciados en sus inicios por Burle Marx, ninguno fue proyectado por él.

Aquí les dejo algunas imágenes de él, de sus diseños y sus obras. Como dijo un buen día caminando por sus jardines: “…qué belleza y qué razón de existencia!”

¡A inspirarse!

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