Luz verde en Cieneguilla

La luz es otra en Cieneguilla. Quienes hayan tenido la oportunidad de disfrutarla, saben a lo que me refiero. Lima y su nube gris desde San Miguel hasta Chorrillos no nos deja ver el cielo celeste por meses durante el invierno (y gran parte del otoño y la primavera-sino toda). Dicen que el sol es muy egoísta con esta ciudad pero no creo que piensen lo mismo los que viven en las faldas de la cordillera. Distritos como San Juan de Lurigancho, Carabayllo y La Molina gozan de más días soleados que los miraflorinos que literalmente vivimos en las tinieblas.

Cieneguilla es valle verde angosto entre montañas pardas. Sol, insectos, verde, sol, flor, río y sol. Un escape total de la depresión. Debo decir que tuve la suerte de tener unos tíos (y cinco primos) que decidieron mudarse a este distrito a mediados de los años 80. En esa casa con un jardín que mis recuerdos imaginan más inmenso de lo que es, jugamos a las chapadas pero también recogimos fresas e hicimos pócimas con flores. A veces Papapa nos llevaba al río a recoger renacuajos sin reparar en el daño físico que podría generarle llevar a más de 6 niños a una excursión de ese tipo.

Hace unos días vi unas fotos del jardín de esta casa y me pareció increíble cómo han madurado las plantas. Antes las paredes de ladrillo se mostraban y la sensación de amplitud era mayor puesto que los árboles aún eran pequeños. El resultado es fruto del esfuerzo y pasión de mi tía y su jardinero. Aquí presento algunas de las especies que se encuentran en el terreno pero también el jardín de la casa de una amiga que visité este invierno a unos kilómetros, cuenca arriba.

¡Cactus, orquídeas, magnolias, frutales, nativas, tropicales, troncos, flores y hojas para todos los gustos!

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