Hibiscus tiliaceus (Hibiscus de mar)

Este árbol siempreverde es uno de mis favoritos de la costa del Perú. Es introducido del sudeste asiático pero se ha adecuado perfectamente a nuestro clima porque tolera la sequía y soporta la salinidad y la polución.

Hibiscus de mar disfrutando del sol en Paracas, Ica.

Recuerdo haber visto uno bien grande en Paracas. Lo primero que me llamó la atención fue el color de sus flores. Algunas eran amarillas, otras rojas-naranja y otras rojas-marrones. Las primeras son las que reciben mayor cantidad de luz, las segundas tienen una tonalidad más roja porque las hojas le dan sombra o porque ya está oscureciendo el día y las últimas son las más viejas. Éstas continúan floreando a lo largo del año y atraen abejas que producen una miel exquisita.

Flor amarilla recibiendo luz por la mañana.

La flor se mantiene roja al recibir sombra de la hoja.

El árbol puede traspasar tranquilamente los 4m de alto y ancho. Sus hojas anchas y de color verde oscuro crean una copa densa que provee de una excelente sombra. Eso sí, es mejor no colocarlo en lugares donde los fuertes vientos puedan tumbar el árbol debido a que tiene raíces poco profundas.

Hojas anchas y brillantes en la densa copa.

El hibiscus de mar requiere de sol directo (aunque también soporta la semisombra) y un suelo con buen drenaje (en los manglares y pantanos toma forma de matorral). Algo favorable es que tiene un crecimiento rápido. Por otro lado, se reproduce velozmente por semilla por lo que es considerada una especie invasiva en ciertas localidades del mundo.

El árbol en pleno crecimiento ya provee de gran sombra.

En vez de tanto ficus benjamina, ¡plantemos hibiscus tiliaceus!