Central Park

La primera vez que fui a Nueva York tenía diez años y sinceramente, no me gustó la ciudad. Pensarán qué niña más tonta, al igual que mi padre, pero era por una simple razón: mucho concreto y poco verde. A pesar de ello, recuerdo la sensación que tuve al llegar a Central Park. Los ojos se me abrieron y pensé, “ahora sí, I love NYC”.

Hace unos meses regresé y descubrí que Nueva York se ha esforzado los últimos años por enverdecer varios rincones de la ciudad. Mi objetivo en el viaje fue conocer parques, jardines comunitarios, parques botánicos, tiendas de plantas, roof gardens y todo tipo de diseño con plantas. Y cómo no, ir a Central Park.

Una amiga que vive allá coordinó una visita al parque con un guía, y sin muchas expectativas, comenzamos el recorrido. En mi cabeza estaba la imagen de ser guiados por un tipo con banderita de color para que no nos perdamos  del grupo pero resultó ser un colombiano, nacido en EEUU, que realizaba estos paseos simplemente porque ama el parque. La ventaja fue que conocía muchos escondites y tenía definidas las mejores vistas dentro y desde el parque. Debo admitir que el tour fue mucho más enriquecedor (¡y agotador!) de lo que pensaba.

Aquí las fotos…

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Concreto verde

Babilónica pasó unos días primaverales en la ciudad de Nueva York y registró espacios verdes típicos y atípicos dentro de esta selva de cemento. Al caminar por las calles y al analizar las siguientes imágenes, se hace evidente la preocupación de los habitantes por enverdecer cada rincón de la ciudad.  A lo mejor podemos adoptar ciertas costumbres para volver a los orígenes: valle verde en el desierto gris.

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Plantón Móvil: nosotros nos plantamos y ellas se mueven

Los bosques caminan largas distancias a una velocidad imperceptible por los seres humanos, pero lo hacen. Las plantas van a buscar el lugar perfecto para su desarrollo y eso implica un proceso largo de germinación, crecimiento y madurez para volver a germinar como otro individuo. Es decir, su caminar es generacional.

Los ciudadanos vivimos ocupados, distraídos y apurados. Las plantas nos acompañan en nuestros quehaceres diarios y a veces nos olvidamos de su existencia. Otras veces las mutilamos, pisamos, cortamos y hasta las usamos de baño. Pero, ¿qué pueden hacer las plantas para manifestar su desconcierto?

Hace tres años la artista plástica Lucía Monge viene realizando el Plantón Móvil, proyecto que tiene como objetivo sensibilizar a la población de nuestra ciudad en el cuidado de las plantas existentes y el aumento de las mismas. Tras una breve conversación con ella, me cuenta que le resulta injusto ver cómo maltratamos a estos seres vivos sin que ellos puedan moverse del lugar en el cual están enraizados. El evento que ella organiza permite movilizar un “bosque” por la ciudad, donde son las plantas las que toman este espacio artificial donde reina el concreto.

Plantón Móvil en Miraflores (Foto: Jorge Ochoa)

La cita es este 12 de mayo a las 7pm en la Alianza Francesa de la Av. Arequipa en Miraflores y se hará el recorrido hasta la Bajada Balta (página Facebook). El evento formará parte de la Noche en Blanco que se organiza en este distrito. Cada año el número de participantes ha aumentado junto con la creatividad para transportar las plantas. Y tú, ¿cómo harás que el bosque camine?

Parque Zonal Huáscar

Esta primavera decidí visitar un parque zonal de Lima con mi hermana y su hijo de 1 año. Escogí este parque porque es de los más grandes de Lima Metropolitana, aunque al llegar notamos que menos de la mitad del terreno está abierto al público en general y la otra parte la utilizan para otros fines (lagunas de oxidación).

Una de las atracciones principales de este parque es la isla de los monos, la gruta de la Virgen del Carmen y el mini zoológico. Las dos primeras se encuentran dentro de una laguna artificial donde solo se puede acceder con unos botes motorizados o pedalones con formas de cisne. El mini zoo está a la entrada del parque y no se lo recomiendo a los amantes de animales pues estos viven en condiciones precarias. Para mi sobrino, que era la primera vez que veía animales salvajes fuera de su libro para niños, la experiencia fue traumática.

El parque forma parte de SERPAR, el Servicio de Parques de la Municipalidad de Lima, y por ello cuenta con un personal especializado en el cuidado de áreas verdes. En el corto paseo que hicimos, pudimos ver tanto hombres como mujeres sembrando y manteniendo las diferentes especies.

Existen espacios diseñados con plantas con una determinada característica, como zonas acuáticas, xerófilas, florales, etc. Sin embargo, desde mi punto de vista, muchas veces los diseños se encuentran tan lejos del sendero que son difíciles de apreciar o también hay una falta de coherencia en la estética (ej. espacios recargados de color y formas). Algunos cubresuelos también podrían utilizarse para reducir las áreas de césped en lugar sin tránsito.

El parque también cuenta con áreas boscosas, lo que lo convierte en el pulmón de Villa El Salvador. Estas son para mí, las más atractivas del lugar. Las personas suelen ocupar los espacios bajo los árboles para descansar y también, por qué no, ponerse románticos. Existen carteles de madera con mensajes morales y ambientales que bordean todo el bosque.

El parque cuenta con un área de juegos para niños, canchas de fulbito y otros deportes, karts, el tren de la lectura, restaurantes, área de parrillas, de camping, entre otros. Eso sí, los baños si bien están limpios, no están preparados para el cuidado de bebés.

En general, el parque se encuentra en buen estado y es como un club abierto al público en general. La entrada es totalmente asequible (1-3 soles dependiendo de la fecha) y la diversión asegurada. Mi sobrino aún no caminaba pero terminó agotado.

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Luz verde en Cieneguilla

La luz es otra en Cieneguilla. Quienes hayan tenido la oportunidad de disfrutarla, saben a lo que me refiero. Lima y su nube gris desde San Miguel hasta Chorrillos no nos deja ver el cielo celeste por meses durante el invierno (y gran parte del otoño y la primavera-sino toda). Dicen que el sol es muy egoísta con esta ciudad pero no creo que piensen lo mismo los que viven en las faldas de la cordillera. Distritos como San Juan de Lurigancho, Carabayllo y La Molina gozan de más días soleados que los miraflorinos que literalmente vivimos en las tinieblas.

Cieneguilla es valle verde angosto entre montañas pardas. Sol, insectos, verde, sol, flor, río y sol. Un escape total de la depresión. Debo decir que tuve la suerte de tener unos tíos (y cinco primos) que decidieron mudarse a este distrito a mediados de los años 80. En esa casa con un jardín que mis recuerdos imaginan más inmenso de lo que es, jugamos a las chapadas pero también recogimos fresas e hicimos pócimas con flores. A veces Papapa nos llevaba al río a recoger renacuajos sin reparar en el daño físico que podría generarle llevar a más de 6 niños a una excursión de ese tipo.

Hace unos días vi unas fotos del jardín de esta casa y me pareció increíble cómo han madurado las plantas. Antes las paredes de ladrillo se mostraban y la sensación de amplitud era mayor puesto que los árboles aún eran pequeños. El resultado es fruto del esfuerzo y pasión de mi tía y su jardinero. Aquí presento algunas de las especies que se encuentran en el terreno pero también el jardín de la casa de una amiga que visité este invierno a unos kilómetros, cuenca arriba.

¡Cactus, orquídeas, magnolias, frutales, nativas, tropicales, troncos, flores y hojas para todos los gustos!

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La historia de los jardines de Lima en la revista Arq.

Ahora en septiembre salió la edición especial Perú Verde de la revista Arq. Desde el editorial hasta el final, tiene un contenido crítico y enriquecedor. Lo que más me gusta de esta revista es que trata temas de Lima y el Perú. Muestra los nuevos proyectos, diseños, propuestas, concursos, conceptos, entre otros que hacen querer leerla de principio a fin.

En esta edición colaboré con un artículo sobre los jardines de Lima a lo largo de la historia. Colgaré aquí algunas imágenes que se quedaron fuera pero aprovecho mi espacio para añadirlas. Se trata de las acuarelas de Leonce Angrand, diplomático francés que visitó Lima en el s. XVIII.

Les recomiendo leer Arq. al menos una vez para que se den cuenta que es mucho más que una revista de arquitectura.

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Entrada especial desde Barcelona, España: Las higueras apuntaladas de Formentera

Por Dina Alsawi

Ingeniera técnica agrícola especializada en Jardinería y Paisajismo, Gestión de la red de Parques Metropolitanos de Barcelona

¿No es increíble la diversidad de formas que puede adoptar una misma especie vegetal bajo la presión de la mano del hombre y de los factores climáticos del lugar en que se encuentra implantada? El pino, género muy habitual en la cuenca mediterránea, llega a adoptar un sinfín de formas: alto y desgarbado cuando crece dentro de una masa forestal compacta, luchando contra sus hermanos más cercanos por conseguir luz, grande y suntuoso cuando crece aislado y sin competencia alguna en un claro del bosque, sinuosamente inclinado desafiando las leyes de la gravedad en primera línea de mar, para así resistir el efecto de la sal y aerosoles de la brisa marina o recortado y manipulado como un bonsai por el simple capricho de un maestro jardinero.

¿Quién dijo que una planta no se ‘mueve’? Eso depende de qué entendamos por moverse: ¿desplazarse o readaptarse? Consideremos por un momento que el movimiento no obliga a generar un desplazamiento del elemento sino que puede ser una sutil maniobra para colonizar el espacio.

Un ejemplo de lo que podríamos llamar como ‘movimiento inducido’, tanto climático como antropomórfico, son las higueras (Ficus carica) de la isla de Formentera, la joya más pequeña de las islas Baleares. Una isla en la que el paisaje ha sido configurado por el efecto de la brisa marina, que sopla por toda su extensión, y por la mano del hombre, que como cazador-recolector, ha intentado explotarla.

Vista de los campos de Formentera y las higueras.

En medio del parcelario, marcado por característicos muros de piedra seca típicos en estas islas, podemos encontrar curiosos ejemplares aislados de higuera. Éstas han crecido muy poco en altura a causa del efecto del aire salino y han extendido generosamente su copa gracias a una típica práctica de los agricultores del lugar, el apuntalamiento. Al no poder desarrollarse en altura, las higueras potencian su crecimiento horizontal extendiendo sus ramas tan lejos como les es posible. El hecho de que las ramas acaben apoyadas en el suelo por el irremediable efecto de la gravedad, pudriéndose así las higueras si crecen en contacto con el suelo, es contraatacado por los agricultores apuntalándolas con troncos de pino para levantar su copa a un metro del suelo.

Las ramas se aproximan al suelo y los agricultores tratan de evitarlo.

Pero esta práctica no solo tiene ventajas desde el punto de vista del cultivo sino que también crea pequeños refugios para el pastor y su ganado, ayudándole así a salvarse de las inclemencias del sol. ¡El efecto visual es espectacular! Enormes setas verdes que salpican campos secos y pajizos, pequeñas islas de sombra en medio de grandes extensiones calentadas por el sol.

Estacas que soportan las ramas pesadas de las higueras. Técnica llamada apuntalamiento.

Siendo éstos muy presentes en la isla, en 1993 el gobierno de las Islas Baleares catalogó dos ejemplares singulares por su longevidad y dimensión: Las higueras de Can Toni Mestre, en el término municipal de Sant Francesc Xavier, a 300 metros de la carretera. Su singularidad es debida a tres aspectos diferentes:

–          dimensión: con 16 y 19 metros de diámetro de copa, 5 metros de altura y 60cm de diámetro de tronco.

–          longevidad: rondan los 90 años de edad, estando en el límite máximo de longevidad de esta especie.

–          patrimonio cultural: como gran muestra de la práctica de apuntalamiento típico del lugar, con más de 200 puntales llamados ‘talones’.

Las estacas se muestran bajo las copas frondosas.

Reflexión metálica, neblinosa y vegetal

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Un día nublado salí a recorrer algunos parques del malecón de Miraflores. Por un lado, el mar desapareció entre un resplandor blanquecino y por el otro, los edificios de veinte pisos parecían tener seis. Típico paisaje limeño. Me acuerdo cuando … Sigue leyendo

San Francisco, una ciudad verde

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De San Francisco, solo cosas buenas había escuchado. Hace poco visité unos cuantos días la ciudad y tengo que decir que todo lo que dicen (y más) es cierto. Esta ciudad es algo como un Nueva York más verde, menos … Sigue leyendo