Tibouchina urvilleana (Tibuchina, Planta de la gloria, Flor princesa)

Este arbusto perenne de Brasil cada vez se ve más en Lima. Sin embargo, es un capricho de los que quieren plantas tropicales en el desierto pues la Flor princesa requiere de un riego moderado y aún más cuando está floreciendo (que puede ocurrir en cualquier estación del año).

Esta planta puede estar a pleno sol o a semisombra sin problema pero prefiere protegerse del sol de medio día. Llega a alcanzar los tres metros de altura, erecta y desordenada, creciendo a una velocidad media. Si es necesario, colocar un soporte para sujetar los tallos delgados. Para saber cómo podar una Tibuchina correctamente, pueden ver el video a continuación:

Hay dos cosas tentadoras de este arbusto: su flor y sus hojas. Las flores son de color azul violeta con el centro rosado o blanco y a las mariposas les encantan. La textura aterciopelada y la forma redonda de las hojas verdes son sumamente atractivas. Cuando son jóvenes, pueden ser de color rojo o bronce. Todas estas características de la planta transmiten paz y tranquilidad.

La Tibuchina requiere de buen drenaje pues un exceso de agua empozada puede dañarla. Tampoco tolera ser transplantada (pierde muchas hojas) por lo que se debe tratar con mucho cuidado. Es una especie que puede plantarse en macetas, sobretodo en climas que no son de su preferencia. Evitar ubicarla en zonas ventosas ni en temperaturas heladas. Algo bueno: es resistente a las plagas.

Aquí algunas imágenes de esta Flor princesa:

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Ficus repens (Ficus trepador)

No soy una partidaria de los ficus en Lima. Este género proviene de las zonas tropicales de Asia donde se abastece de las continuas lluvias y se podría decir que ha colonizado esta ciudad que solo tiene un poco de garúa que ofrecer. El ficus benjamina, que es la especie que más vemos en la calle, tranquilamente excede los 30 metros de altura. ¿Se pueden imaginar lo que esas raíces están haciendo debajo de las pistas, las plazas y las viviendas?

Por otro lado, el ficus repens me parece la especie más amigable de este género y por eso hago la excepción en esta entrada. Es una enredadera siempreverde que crece lentamente pero es densa y se pega a cualquier superficie con facilidad (ojo que puede dañar la pintura o la madera). Sus flores no son vistosas pero el follaje recrea una extensa mata verde que puede alcanzar los 15 metros. Esta característica la ha convertido en una planta clave para cubrir paredes e inclusive la casa entera.

Las hojas jóvenes, de menor tamaño, van avanzando en el espacio y las más grandes se van desarrollando desde la rama principal y aparecen cuando las pequeñas han alcanzado una altura máxima donde ya no se pueden sostener por sí mismas. Lo ideal para esta planta es ubicarla en sol parcial o semisombra pues el sol puede amarillear las hojas. Asimismo, debe tener un suelo con buen drenaje.

Al igual que sus parientes, esta especie contiene un látex tóxico en sus tallos y hojas. También requiere de un riego moderado pero una vez establecido puede tolerar la sequía. Sin embargo, yo no me confiaría. Si el ficus tiene sed, sus raíces se encargarán de conseguir agua así tenga que romper cañerías. Algo bueno de esta planta: tolera la salinidad y la polución.

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Hibiscus tiliaceus (Hibiscus de mar)

Este árbol siempreverde es uno de mis favoritos de la costa del Perú. Es introducido del sudeste asiático pero se ha adecuado perfectamente a nuestro clima porque tolera la sequía y soporta la salinidad y la polución.

Hibiscus de mar disfrutando del sol en Paracas, Ica.

Recuerdo haber visto uno bien grande en Paracas. Lo primero que me llamó la atención fue el color de sus flores. Algunas eran amarillas, otras rojas-naranja y otras rojas-marrones. Las primeras son las que reciben mayor cantidad de luz, las segundas tienen una tonalidad más roja porque las hojas le dan sombra o porque ya está oscureciendo el día y las últimas son las más viejas. Éstas continúan floreando a lo largo del año y atraen abejas que producen una miel exquisita.

Flor amarilla recibiendo luz por la mañana.

La flor se mantiene roja al recibir sombra de la hoja.

El árbol puede traspasar tranquilamente los 4m de alto y ancho. Sus hojas anchas y de color verde oscuro crean una copa densa que provee de una excelente sombra. Eso sí, es mejor no colocarlo en lugares donde los fuertes vientos puedan tumbar el árbol debido a que tiene raíces poco profundas.

Hojas anchas y brillantes en la densa copa.

El hibiscus de mar requiere de sol directo (aunque también soporta la semisombra) y un suelo con buen drenaje (en los manglares y pantanos toma forma de matorral). Algo favorable es que tiene un crecimiento rápido. Por otro lado, se reproduce velozmente por semilla por lo que es considerada una especie invasiva en ciertas localidades del mundo.

El árbol en pleno crecimiento ya provee de gran sombra.

En vez de tanto ficus benjamina, ¡plantemos hibiscus tiliaceus!

La historia de los jardines de Lima en la revista Arq.

Ahora en septiembre salió la edición especial Perú Verde de la revista Arq. Desde el editorial hasta el final, tiene un contenido crítico y enriquecedor. Lo que más me gusta de esta revista es que trata temas de Lima y el Perú. Muestra los nuevos proyectos, diseños, propuestas, concursos, conceptos, entre otros que hacen querer leerla de principio a fin.

En esta edición colaboré con un artículo sobre los jardines de Lima a lo largo de la historia. Colgaré aquí algunas imágenes que se quedaron fuera pero aprovecho mi espacio para añadirlas. Se trata de las acuarelas de Leonce Angrand, diplomático francés que visitó Lima en el s. XVIII.

Les recomiendo leer Arq. al menos una vez para que se den cuenta que es mucho más que una revista de arquitectura.

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Crassula ovata = Crassula argentea (Crásula, Jade, Congona)

Este arbusto suculento nos lo han prestado los sudafricanos. Típico de las plantas del desierto, esta planta tiene unas hojas carnosas que además de ser atractivas, retienen líquido necesario para su subsistencia. Éstas tienen una dimensión de 3-4cm y son de color verde con bordes rojizos.

Crásulas entre otras especies en jardín delantero.

La crásula se puede apreciar en gran parte de los jardines delanteros de las viviendas en Lima. Se adaptan muy bien a nuestro clima y no requieren de mucho agua ni mantenimiento. Se mantiene verde a lo largo del año y crece a una velocidad rápida.

Este pequeño arbusto alcaza el metro de altura, adornando el espacio con sus tallos gruesos (un poco leñosos) ramificados. Por su aspecto rellenito, podría encajar perfecto en un cuadro de Botero.

Lo más agradable de la crásula son sus flores color rosado pálido que aparecen sobretodo en invierno. Son flores pequeñas, con cinco pétalos, que al unirse en racimos, llenan de color al arbusto. Como para convencernos de que debemos utilizar esta planta en nuestros jardines, estas flores emanan una fragancia muy agradable.

Flores cubriendo el arbusto en pleno invierno limeño.

La crásula crece mejor en sol y semisombra por lo que puede sembrarse en jardines al aire libre o en macetas para patios o balcones. Eso sí, si quieres que la floración alcance su máximo esplendor, dale mucho sol. Este arbusto tolera la sequedad y la brisa marina y debe plantarse en un suelo poroso y arenoso para tener mejores resultados.

Estas plantas tienen una reproducción vegetativa (asexual) por lo que si colocan algunas hojas en la tierra junto a la planta madre, comenzarán a crecer plantas nuevas. Si se colocan varias crásulas juntas, se puede crear un borde tupido y si se mezclan con otras plantas que comprarten las mismas características (cactus o suculentas), se puede crear un jardín xerófilo. Todo depende del diseño que quieran para sus jardines.

Borde de crásulas en un edificio clásico de Miraflores.

Acacia farnesiana (Aromo, Huisache, Espino blanco)

Este arbusto o árbol pequeño es altamente recomendado para Lima y las ciudades desérticas de nuestra costa. Tiene raíces pivotantes, que en vez de extenderse horizontalmente, son profundas para alcanzar el agua subterránea. Es una especie que resiste la sequía y que si bien crecen mejor en tierras soleadas como Ica y la costa norte, en Lima también logran deslumbrarnos con sus 6 metros de alto.

El tronco torcido y las hojas ligeras le dan un aspecto único.

El aromo tiene hojas pinnadas con foliolos que parecen largas plumas de aves color verde. Suelen cerrarse en la noche o con poca luz y abrirse durante el día. Es una especie siempreverde o semicaducifolia por lo que no pierde la totalidad de sus hojas en invierno.

Las vainas se muestran más cuando algunas hojas caen en el invierno.

De las ramas espinosas cuelgan unas vainas color marrón oscuro y unas flores amarillas que parecen pompones pequeños. Estas flores fragantes son de gran atractivo para las abejas, por lo que existe la miel de aromo.

Pompones amarillos aparecen junto a las espinas y en climas calurosos suelen copar todo el árbol.

Esta acacia es nativa de América, desde México hasta Chile. Ha sido utilizada  por grupos humanos desde hace milenios y es un arbusto del cual se extraen diversos productos incluyendo gomas, colorantes, perfumes, medicina e insecticidas. Asimismo, el tronco sirve como leña, construcción y borde de protección por las espinas.

El arbusto puede alcanzar los seis metros de altura.

Este corto vídeo muestra lo suave que se mueven las hojas y flores con el viento.

Cassia didymobotrya (Casia, retamilla)

Este arbusto traído del este de África adorna varias calles y parques de nuestra ciudad. Tiene una forma ramificada desde la base y suele perder sus hojas en el invierno (caducifolio). La copa es redonda y puede alcanzar los 3 metros de ancho y alto.

El arbusto rodeado por bougainvilleas alcanza los 3 metros de altura. Ubicación: PUCP

Lo interesante de este arbusto son sus flores amarillas que brotan en forma de espiga. Estos racimos pueden alcanzar una altura de 80 centímetros y se ubican al final de las ramas. Suelen abrirse una por una desde la base, dando un espectáculo que dura varias semanas.

Flores brotando con vainas largas y delgadas.

Otra característica resaltante de la Casia es que es una leguminosa (kasia en griego se utiliza para caracterizar este tipo de plantas) y las vainas pardo oscuro pueden visualizase a distancia. Las hojas también tienen una imagen especial. Son compuestas y tienen hileras de decenas de pares de foliolos elípticos. La poda de este arbusto solo debe hacerse para darle forma y después de la floración.

Las hojas con foliolos elípticos y flores brotando del extremo de la rama.

Al plantar este arbusto deben procurar que reciba sol directo. No requiere de un suelo rico ni húmedo y tiene una alta resistencia a la sequedad. Esto lo convierte en una alternativa ideal para nuestra ciudad. Si es que atraviesa un periodo de sequía largo, lo mejor es regar a profundidad.

Un dato curioso es que este arbusto, además de tener botones de flores que van abriéndose como la canchita, tiene en sus hojas un olor similar al del popcorn con extra mantequilla. Mmm…¿a alguien se le antoja Casia?

Bougainvillea sp. (Buganvillea)

Louis Antoine de Bougainville fue el explorador francés que descubrió, para occidente, este género de plantas en tierras brasileñas en el siglo XVIII. Si bien es común en este país, diferentes especies y variedades de esta planta se pueden encontrar por todo Latinoamérica y Perú (especialmente en la costa árida).

La bougainvillea normalmente se encuentra en forma de enredadera pero también como arbusto o pequeño árbol. Desarrolla leñina en su tronco con el pasar del tiempo y las ramas forman una copa muy densa y marañosa, que además, tienen espinas.

Esta planta siempreverde puede tolerar largos periodos de sequía pero es mejor regarla constantemente para que florezca en abundancia. En realidad, las flores de la bougainvillea son pequeñas e insignificantes pero lo llamativo son las brácteas de diferentes colores que las rodean. Éstas parecen hechas de papel delgado y crujiente, siendo el mayor atractivo de la planta. Además de atraer a picaflores, se mantienen por largos periodos y florecen varias veces al año.

Otro factor importante para el crecimiento de la boungainvillea es el sol. Si se planta en sombra o semisombra, no florece adecuadamente. Por esta razón cuando uno va a Ica o regiones más cálidas de la costa, puede apreciar la floración en su máxima expresión. Además de la luz, esta planta requiere de un suelo bien drenado. Otras ventajas son que tolera la salinidad y es de rápido crecimiento.

La boungainvillea es una de las plantas más comunes en la costa peruana. Sin embargo, también es bien delicada. Si se poda en exceso, se inhibe la floración. Lo mismo sucede si se riega en abundancia, si el suelo es muy húmedo y si se le añade demasiados fertilizantes. Algunas enfermedades y pestes provienen del ataque de pulgones, ácaros, moscas blancas, conchinillas, avispas, babosas, caracoles y orugas. Todos deben ser eliminados con insecticidas, retirándolos con la mano o con una poda precisa.

Dependiendo de la especie y variedad, esta planta puede usarse de distintas maneras: cubresuelo, enredadera, arbolito, arbusto, borde, planta colgante, en macetas, jardines de roca, poda artística, entre otros.

¿Qué pasó con las plantas nativas de Lima?

Cuando estaba en la universidad recuerdo haber consultado el libro de Augusto Weberbauer para conocer las plantas que ya existían en el Perú antes del s.XX. Si bien ya habían pasado alrededor de cuatro siglos de conquista y de intercambios entre el nuevo y viejo mundo, este libro es uno de los pocos a los que los peruanos podemos recurrir para conocer nuestras plantas nativas.

Antonio Raimondi se enamoró del Perú y además de investigar y registrar información sobre nuestras culturas y recursos naturales, realizó unas acuarelas maravillosas que incluyen las especies de plantas más resaltantes de los valles y lomas costeras, los Andes y la selva peruana. Dos acuarelistas, Dumontel y Garnier, colaboraron y continuaron con el herbario, incluso tras su muerte.

Lo que llama la atención al ver estas especies es que pocas han sido utilizadas y promovidas en los espacios urbanos. Hemos preferido introducir especies de otras regiones del mundo en vez de mantener nuestras plantas nativas. Un caso ejemplar es el Amancay (Ismene Amancaes), flor de la ciudad de Lima, que crecía en abundancia por las lomas cerca del Rímac (Pampa de Amancaes). Esta planta es tan emblemática que le dio nombre a la fiesta criolla celebrada todos los 24 de junio. Debido al crecimiento urbano expansivo, el Amancay se ha retraído a pocos espacios e inclusive desaparecido en ciertas zonas. Es actualmente una especie en extinción y protegida en el Santuario del Amancay en Pachacamac.

Así como el Amancay, muchas de estas plantas de costa se pueden observar solo en áreas protegidas como Las Lomas de Lachay en Chancay o Las Lomas de Lúcumo en Pachacamac. Es cierto que algunas especies son endémicas al clima de loma y por ello aparecen solo en la temporada de invierno pero esto no quita que puedan mantenerse a lo largo del año en nuestra costa.

El problema para el limeño que sí quiere plantar especies nativas es que éstas  no suelen ser comerciales y son difíciles de encontrar a la venta. Considero que es de suma importancia encontrar un equilibrio entre las plantas introducidas y las nativas pues sino corremos el riesgo de extinguir nuestra herencia.

A continuación se presentan unas acuarelas de Raimondi, Dumontel y Garnier (del libro Flora perpetua: arte y ciencia botánica de Antonio Raimondi, 2010), donde se pueden apreciar algunas pocas especies que vemos hoy en las calles de Lima como Lantana, begonias, heliotropos, geranios, palto y la papaya. Esperemos que los viveros, cada vez más, vendan especies nativas pero para ello, nosotros como peruanos debemos valorarlas, cuidarlas y generar una demanda.

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