Araucaria angustifolia

Caminando por el parque El Olivar de San Isidro me encontré con una especie de “pino” que me llamó la atención. Normalmente los pinos suelen tener forma piramidal pero éste parecía más bien tener forma irregular. Algo que me llamó aún más la atención fue la rugosidad del tronco que me hizo recordar a la piel de un elefante viejo. Unos meses después me crucé con la misma especie en los jardines de la Universidad Católica del Perú. Esta vez la forma del árbol se asemejaba a una seta y tenía unos conos gigantes* que se camuflaban entre las hojas de color verde oscuro.

Si bien tiene características similares a las de un pino, pertenece a la familia de las Araucariaceae.

La Araucaria angustifolia es nativa de los estados del sur de Brasil, del norte de Argentina y Uruguay y del este paraguayo. En Brasil se le denomina curý, del cual deviene el nombre de la ciudad de Curitiba. Hay una especie similar (Araucaria araucana) que pertenece a la zona mapuche de Chile. En ambas especies existen unas semillas (piñones) que fueron alimento de los nativos y hoy se siguen extrayendo.

El tronco rugoso y la copa alta son característicos de la especie.

Son plantas dioicas, lo que quiere decir que las flores (en este caso, conos) hembras están separadas de las masculinas en otro ejemplar. Por ello, el árbol se poliniza a través del viento y la ayuda de otros animales. Normalmente el tronco se muestra sin ramas hasta la parte más alta del árbol. Allí las ramas se extienden hacia los lados y se forman pompones de hojas en los extremos. Las hojas gruesas son escamosas, filudas, con forma triangular y miden alrededor de 4 centímetros.

El tronco rugoso de la araucaria llama la atención a simple vista.

Las especies más antiguas pueden alcanzar un grosor de tronco de 1 metro y una altura de hasta 40 metros. Prefiere suelos ácidos pero puede soportar casi todos los tipos de suelo mientras haya buen drenaje. Asimismo, es una planta acostumbrada a recibir agua constante de lluvias por lo que requiere de abundante agua. Por ello creo que no es una planta que debe abundar en Lima pero debo admitir que ver algunas pocas especies en la ciudad es muy agradable.

En la Universidad Católica la araucaria presenta conos gigantes camuflados entre las hojas.

Actualmente, este árbol es una especie en extinción debido a que para extraer los piñones, muchos recolectores los talan. ¡A proteger las araucarias!

El crecimiento irregular de esta especie y sus ramas pomposas.

* El que observe uno de estos caer podrá conocer las famosas semillas.

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